La búsqueda del sentido de la vida

“La verdadera alegría de la vida
es ser partícipe de un propósito
que tú mismo reconoces como poderoso”
George Bernard Shaw

Una pregunta esencial que nos realizamos los seres humanos está relacionada con el para qué estamos en esta vida, qué misión vinimos a realizar, qué significado queremos darle a nuestro existir, qué sentido nos aportan las cosas que hacemos, tanto a nivel personal como laboral.

En primer lugar, vale destacar que la pregunta ¿para qué estoy en esta vida? debe encontrar una respuesta muy personal para cada individuo, es decir, nos interpela de manera particular y cada cual tendrá que encontrar su propia respuesta y develar qué es lo que le va a hacer vivir una vida con sentido. Este propósito es personal, único y específico para cada individuo y corresponde a cada uno encontrarlo. Tomar conciencia de cuál es el significado que queremos darle a nuestra vida es un acontecimiento definitivo que transforma nuestra existencia y nos posibilita vivir con pasión y plenitud.

Muchas veces vemos que se plantean preguntas que aparentan ser similares, pero nos orientan hacia un rumbo diferente. Por ejemplo, la pregunta ¿qué sentido tiene la vida? Indagar sobre el sentido de la vida como si la misma tuviera un sentido en sí mismo y éste pudiera develarse a través de una elucubración teórica o un devaneo intelectual, es un profundo error de enfoque. La vida por sí misma no tiene sentido, sino que es cada ser humano quien está llamado a dotar de sentido a su existencia. El propósito no hay que buscarlo en la vida, sino dentro nuestro, indagando acerca de qué es lo que a cada uno le aporta significado y trascendencia a su existencia. El sentido de la vida es una vida con sentido.

Es por esto que Viktor Frankl sostiene que “No es el hombre el que hace la pregunta ¿cuál es el sentido de la vida?, sino que es a él a quien se le hace esa pregunta, ya que es la vida misma la que se encarga de hacer esta pregunta. Y el hombre tiene que contestarle a la vida con una respuesta que sea su vida misma”. Este​ famoso psiquiatra fue sobreviviente de los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente desarrolló una corriente de psicoterapia existencial llamada Logoterapia, basada en el concepto de que la fuerza primaria del hombre es encontrarle un sentido a su propia vida. A esto lo denomina la “voluntad de sentido”.

El ser humano es la única criatura viviente que es capaz de interrogarse por el propósito de su existencia, de preguntarse por lo que realmente dota de valor y significado a su estancia en el mundo, ya que necesita que su vivir valga la pena, que tenga un sentido. Ningún animal se preocupa de si su existencia tiene o no sentido. Darle un propósito y una finalidad a la vida es una prerrogativa del ser humano y emerge de lo más hondo de su Ser. Es por esto que Fiódor Dostoievski sostenía que “El secreto de la existencia humana no sólo está en vivir, sino en saber para qué se vive”.